Escúchate
A veces no es que no sepamos qué queremos. Es que hay demasiado ruido alrededor.
Vivimos rodeados de estímulos, mensajes, opiniones, tareas, pantallas, prisas… y terminamos llenando cada momento disponible. Incluso cuando paramos, seguimos consumiendo información.
Y en medio de todo eso, escuchar lo que realmente pensamos o necesitamos se vuelve mucho más difícil.
No siempre hace falta buscar más respuestas fuera. A veces necesitamos justo lo contrario: menos ruido, menos estímulos y un poco más de espacio.
Espacio para pensar sin interrupciones. Para aburrirnos incluso. Para dejar que aparezca una idea sin forzarla. Para reconocer qué queremos nosotros, sin tanto ruido alrededor.
Escucharse también requiere práctica.
Y quizá hoy el primer paso sea algo tan sencillo como dejar unos minutos sin llenar.
A ver qué aparece.





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