top of page

El día antes de empezar

Hay días que no piden decisiones. Tampoco listas, ni promesas, ni grandes planes.

El 5 de enero suele ser uno de ellos. Un día extraño, a medio camino entre lo que se cierra y lo que todavía no ha empezado. Con ruido fuera y un cierto silencio dentro.

Todavía no ha comenzado nada, pero tampoco estamos exactamente donde estábamos antes.


Cuando no hacen falta más propósitos


En estos momentos, quizá no necesitas proponerte nada nuevo.

Quizás no hace falta hacer borrón y cuenta nueva.

A veces, lo único realmente necesario es mirar con honestidad dónde estás. Reconocer qué pesa, qué se repite, qué ya no encaja. No para juzgarte. No para exigirte más. Solo para entenderte mejor.

Porque comprender el punto en el que te encuentras también es una forma de avanzar.


Espacio antes que respuestas


Hay etapas en las que no buscamos respuestas rápidas ni soluciones inmediatas. Buscamos un espacio donde pensar sin ruido, donde ordenar lo que sentimos y darle nombre a lo importante.

Un lugar desde el que decidir, poco a poco y con calma, hacia dónde movernos. Sin prisa. Sin forzarnos. Sin cumplir expectativas ajenas.

Eso también es empezar.


Empezar sin forzarse

Acompañar no siempre significa empujar hacia el cambio. A veces significa sostener el momento en el que estás, darle claridad y permitir que el movimiento surja desde ahí.

El cambio real no siempre es visible de inmediato. A menudo comienza como una sensación interna de coherencia, de orden, de dirección.

Si en este inicio de año sientes que algo dentro de ti pide claridad, quizá no sea un propósito lo que necesitas. Quizá sea no hacerlo sol@.


¿Hablamos?

 
 
 

Comentarios


© 2025 Coaching con corazón by Isabel

bottom of page